¿Que es la Demonología?

Bueno, como estudiante de Demonología me gustaría que los seguidores de Navarra Paranormal supieran un poco que es lo que se estudia en esta rama. Este tipo de estudios para mi personalmente es uno de los mas importantes que hay en este mundo oculto, para saber especialmente a que cosas te enfrentas, espero que os guste el resumen que os hago.

Un saludos a todos los seguidores.

Sonia Isabel González.

Directora de Navarra Paranormal.

 

Demonología es la rama de la teología y de la mitología que se encarga del estudio de los demonios y sus relaciones, haciendo alusión a sus orígenes y naturaleza. La manifestación más importante de la demonología cristiana occidental es el Malleus maleficarum (1486) (del latín: Martillo de las Brujas), de los dominicos inquisidores Jakob Sprenger y Heinrich Kramer, que demuestran —de manera sui géneris— la existencia y el poder de la brujería como parte integral de la fe católica romana y de un peligro real para los fieles, aparte de ofrecer en su tratado toda clase de formas de reconocer y procesar una bruja, convirtiéndose así durante dos siglos en el manual para procesos de brujería.

En otro sentido, la demonología confecciona listados que intentan nombrar y establecer una jerarquía de espíritus maléficos. Así, la demonología es el opuesto de la angelología, que intenta recopilar la misma información al respecto de los buenos espíritus.
En la tradición cristiana, los demonios son ángeles caídos, así que se puede considerar la demonología como una rama de la angelología.
Sin embargo, muchas bases de datos demonológicas son conocimientos «capturados» a aquellos supuestamente capaces de invocar tales entidades, incluyendo las instrucciones sobre cómo convocarlos y (en el mejor de los casos) someterlos a la voluntad del conjurador.
Los grimorios de magia oculta son aquellos tomos que contienen los conocimientos acerca de esta faceta de la demonología, más de una vez estudiada con morboso deleite por aquellos que debían perseguir y juzgar a diabolistas y brujas.

 

Ramas de la Demonologia:
Demonología zoroástrica: para el zoroastrismo se habla de Angra Mainyu, el dios de la oscuridad y eterno destructor de todo lo bueno, se encuentra en lucha permanente con Spenta Mainyu, la fuerza del bien.

 

Demonología judía: el judaísmo nunca ha reconocido oficialmente alguna doctrina o estudio especializado en demonios; aunque es muy posible que algunos de los conceptos de la demonología fueran heredados por el zoroastrismo. El Talmud, por su parte, nos menciona que existen 7,405,926 demonios divididos en 72 compañías.

 

Demonología cristiana: se puede afirmar que la demonología cristiana es un estudio complejo de los demonios tomados de la demonología judía y del Antiguo Testamento; de esta manera, el cristianismo reconoce en los demonios a los ángeles caídos , y, por tanto, la demonología es una rama de la angelología, es decir, el estudio sistemático de los ángeles.

 

Demonología islámica: para el Islam, Iblis (Satanás en el cristianismo) no era en principio un ángel, sino un Jinn (un ser creado a partir del fuego) que, al igual que los humanos, fue dotado de libre albedrío; por lo tanto no se consideraba totalmente bueno o malo. Sin embargo, al rehusarse a arrodillarse ante Dios fue maldecido.

 

Demonología en el Budismo e Hinduísmo: algunas ramas del budismo aceptan la existencia de los infiernos donde los demonios, encabezados por Mara, atormentan a los pecadores y los incitan a pecar. El hinduísmo, por su parte, nos habla de algunos combates entres sus dioses y los adversarios, como es el caso del combate entre Indra y su contraparte Vritra.

 

Demonología y religión:

 

La existencia de una entidad sobrenatural maléfica que actúa en contraposición a la voluntad de un Dios benévolo es uno de los ejes centrales tanto del cristianismo como del Islam.

 

Dichos credos adoptan la figura de Satán del judaísmo, que para el islamismo es Shaytán o Iblís. Tal contraste también se aprecia en el zoroastrismo, en el cual un dios benévolo conocido como Ahura Mazda se encuentra envuelto en una batalla cósmica con una deidad maligna llamada Angra Mainyu. No obstante, el Bien siempre prevalece en las religiones citadas, dejando el tormento de los hombres y pequeñas escaramuzas ganadas al Mal. Esta confrontación en verdadera igualdad de condiciones se mantiene intacta en el corpus del maniqueísmo y las doctrinas de diversos grupos heréticos como los bogomilos búlgaros.
El Nuevo Testamento afirma explícitamente la existencia de espíritus adversos menores, así como también lo hace el Corán, si bien este último hace mención a una tercera raza creada (ni ángeles ni demonios), los yinnūn (plural de yinn), de carácter amoral y conocidos en Occidente como genios, aunque no siempre son malignos.
El Antiguo Testamento presenta a Satán como un ángel bajo la autoridad de Dios, que actúa a modo de tentador, buscando la duda sobre la virtud de Job,y provocando todos los males. Esto es debido a que el mismo concepto del monoteísmo , así como el judaísmo proviene del mismo ámbito de influencia cultural que otras culturas semíticas y el politeísmo que compartieron hasta que fueron conocidos como el pueblo elegido y abrazaron el culto único.
El territorio denominado Seol, analogable al infierno, es, de hecho, bastante moderno en la sistemática rabínica. En rigor, hay que entender al Seol más en el sentido de tumba (en cuanto última morada que como el infierno).
Algunas ramas del budismo postulan la existencia de infiernos habitados por demonios que atormentan a los pecadores y tientan a los mortales, o actúan para perturbar su iluminación. También el hinduismo contiene narraciones de combates entre dioses y una serie de adversarios, como el del dios Indra y el asura Vritra.
En ambos casos citados no hay una especial atención a la organización de las huestes que encarnan el Mal, por lo que no se puede hablar de demonología como tal, si bien su historia sagrada es tanto o más rica que las tres grandes religiones monoteístas.

 

 

En los primeros siglos del cristianismo (III-V), los monjes ermitaños se retiraron a las áridas arenas del desierto de Egipto y el Asia Menor; esperando vencer física y espiritualmente a los ejércitos infernales; por medio de una vida ascética que incluía la oración, la meditación de las Escrituras, el ayuno, la penitencia, la soledad y el trabajo manual. A ellos se les daba el título de “guerreros contra el Diablo”. Uno de los más importantes fue San Antonio (251-356), patriarca de los cenobitas, de él cuenta San Atanasio que Lucifer llegó a dedicarle una verdadera galería de pinturas impuras, que el santo monje borró con agua bendita.
Por otra parte, los padres de la iglesia identificaron en los textos bíblicos que Lucifer, el Dragón, el rey de Tiro y el Diablo; son todos ellos el mismo Satanás. Sin embargo, cada uno presenta características especiales:
 

1. La Trinidad Satánica: Conformada por el anti- Padre (el dragón- Diablo); el anti- Hijo (el Monstruo- la Bestia); y el anti- Espíritu Santo (el Falso Profeta).(Apocalipsis 16,13; 20,10).

 

2. Lucifer (Luzbel): Su nombre significa “estrella de la mañana” o “portador de la luz”. Era el más bello, sabio y poderoso de los ángeles; su caída fue como un “lucero al amanecer”( Isaías 14,12-15), “se le dio las llaves del pozo del abismo”(Apocalipsis 9,1).

 

3. Diablo: del griego “diabolos”, en hebreo “satán”, equivalente a “contradictor”, “obstructor”, “calumniador” o “detractor”. Taciano, discípulo de San Justino (s. II),decía que “el Diablo es el primogénito de los demonios, y jefe principal. Su posición solo significa que el fue el primero en pecar, y convertirse en ángel caído”. Es el Dragón que peleó con sus ángeles contra San Miguel (Apocalipsis 12,7); la palabra Dragón, simboliza un animal de gran tamaño, terrible crueldad y espantosa forma. Es también “la serpiente antigua” (Apocalipsis 12,9; 20,2); la misma que tentó a la primera mujer en el paraíso (Génesis 3,1.5; 2Corintios 11,3), y a todo el mundo ( Apocalipsis 12,9). Es además, el “ángel acusador” que sube hasta la presencia de Dios, para pedir permiso de poner a prueba a Job (1,6-12; 2,1-6). El profeta Zacarías ve en una visión a Josué, el sumo sacerdote; en presencia del ángel del Señor y el ángel acusador (3,1); igualmente, es el acusador de todos los hombres (Apocalipsis 12,10). Satanás es el causante del sufrimiento (2 Corintios 12,7), la enfermedad (Job 2,7), la maldad (1Samuel 18,10), la muerte por el pecado (Romanos 5,12); siembra la cizaña (Mateo 13,25.39), persigue a los cristianos (Apocalipsis 2,10), opositor de Cristo (1Juan 2,22). “Homicida desde el principio y padre de la mentira” (Juan 8,44); es el “maligno” (Mateo 13,19); el “enemigo” (Lucas 10,19); el “tentador” (Mateo 4,3; 1Tesalonicenses 3,5); el “engañador” (Apocalipsis 12,9). Algunos otros nombres que le dieron los Padres de la Iglesia; son: Ladrón, tirano, el exterminador, corrompido, maldito, apóstata, el Malo. San Ireneo (s. III) lo llama “ángel rebelde”, y Tertuliano (160-230) “el mono de Dios”.

 

Otros ángeles caídos mencionados en la Biblia, son:

 

Abadón (hebreo) o Apolión (griego): Que quiere decir “destructor” o “ruina”; es considerado “El jefe de las langostas. Que es el ángel del abismo” (Apocalipsis 9,11).

 

Asmodeo: Demonio de la maldad y la muerte. Es el espíritu maligno que mató a siete maridos a Sara (Tobías 3,8); y que fue encadenado en el desierto por San Rafael.

 

Beelzebú: “Señor de las moscas”, llamado el “príncipe de los demonios” (Mateo 10,25). Los Fariseos acusaban a Jesús de recibir poder de este espíritu del infierno (mateo 12,24; Juan 8,48-49.52).

 

Belial: El “inútil” o el “impío” en hebreo. En los manuscritos del mar muerto, aparece como uno de los nombres del demonio que utilizó San Pablo (2Corintios 6,15).

 

Demonio: Del griego “daimon” significa en plural “espíritus impuros”(Apocalipsis 18,2), son “malignas fuerzas espirituales del cielo, las cuales tienen mando, autoridad y dominio sobre este mundo oscuro”(Efesios 6,12). Pueden llegar a ser “legión”; es decir, “muchos” (Marcos 5,9).

 

Leviatán: Palabra hebrea que traduce “animal solapado”, representado en la Biblia en forma de serpiente, cocodrilo, bestia marina o dragón del abismo (Isaías 27,1). La destrucción de Leviatán por Dios, simboliza la derrota definitiva de los enemigos de Israel.

 

Los demonios en la Biblia:

En el Nuevo Testamento, el “Diablo” aparece siempre asociado al pecado (1Juan 3,8). Ya desde la caída de Adán y Eva, los seres humanos tienen la libertad de escoger entre el bien o el mal (Génesis 3,22; Santiago 1,13); desde entonces estamos sometidos a continuas pruebas (1Corintios 10,13; Santiago 1,12); que podemos hacerle frente mediante la oración (Mateo 26,41), y la confianza en Dios (Romanos 8,31; 2Pedro 2,9). Por eso, no hay que darle oportunidad al Diablo (Efesios 4,27), pues hay una continua batalla entre los hijos de la luz, y los hijos de las tinieblas (1Juan 3, 9-10; Colosenses 1,12-13), hasta el día del Armagedón (Apocalipsis 16,16). San Agustín enseñaba que “el que se aparta de Cristo, es presa fácil del demonio” (Compara con 2Timoteo 2,26); como ocurrió con Judas el “traidor” (Lucas 22,3; Juan 13, 2-4.27), con Ananías (Hechos 5,3), también Himeneo y Alejandro “cayeron en manos de Satanás”(1Timoteo 1,18-20). No puede haber ninguna relación entre “Cristo y el demonio”(2Corintios 6,15); ni “beber de la copa del Señor y, a la vez , de la copa de los demonios; ni pueden sentarse a la mesa del Señor, y a la vez, a la mesa de los demonios”(1Corintios 10,21). Al respecto, el escritor de Las Homilías Clementinas, obra apócrifa del siglo II, afirmaba que Dios rige el mundo con ambas manos. Con la “mano izquierda” (el Diablo) trae sufrimiento y aflicción; y con la “mano derecha” (Jesús), salvación y felicidad.
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